Mayo de derretirme (sin dejar de teclear)
¡Buenos días, lectorxs!
Me estoy asando en esta silla. El calor me aplatana, me produce jaqueca y depresión, me hace pensar en el fin del mundo, me angustia al ver a los polluelos muertos en el asfalto, a los pájaros con el pico abierto, y me deja las manos tan sudorosas que me transformo en una babosa desde que me despierto a las 5 de la mañana con el grito de los cerdos en el camión que descansa enfrente de mi casa de camino al matadero hasta que me desmayo del sueño a las 12 tras leer en voz alta a Robin Hobb para mi pareja. ¿Quiere decir eso que haya dejado de tomarme 4 tés bien calientes al día? ¡Ni que fuera una salvaje! ¿Acaso es una especie de excusa para decir que he escrito menos? Pues... la verdad es que no, porque no he parado.Sorgina
Y es que ya casi tengo escrito el tercer arco. ¡Yehehehe!
No he podido completarlo del todo (como me habría gustado por la mesa satisfacción estructural) porque se me han caído cosas de *adultos* entre medias y tuve un par de días tontos con la escritura, pero está superado y me quedan dos escenas para completar ese acto. El último antes de que se desate el infierno (nenas, no os hagáis las sorprendidas, que siempre ocurre en mis novelas, y lo sabéis).
Ya tengo más de 120.000 palabras escritas, lo cual podría ser una novela de por sí, y todavía me quedan dos arcos pendientes. Es decir... que esto va a ser un bicho descomunal. Mentiría si dijera que no he considerado cortarlo en el tercer arco. A veces todavía me tienta. ¿Cómo no? Llevo cargando con esta novela tanto tiempo que la idea de terminarla es demasiado tentadora. Pero también sería muy cobarde por mi parte, porque sé lo que tengo que escribir a continuación... y va a ser difícil. No obstante, es lo que tiene que pasar, así que para junio/julio estaré metida de cabeza en ello. Por supuesto, al igual que llevo haciendo desde el comienzo, al terminar este arco lo revisaré, reescribiré y, cuando sienta que está lo suficiente decente, se lo pasaré a mi hermana para que me dé su opinión. La verdad es que me está ayudando un montón. Mi hermana siempre ha sido la primera (o la única) que ha leído mis escritos, por muy ridículos que fueran, y me ha animado a seguir mejorando. Tengo una suerte increíble de poder contar con ella.
El hecho de que lleve varios meses escribiendo de una forma tan fluida después de casi un año peleándome con esta novela me está haciendo pensar. Ahora comprendo que no solo necesitaba este tiempo para experimentar con la narrativa y averiguar por dónde demonios necesitaba ir esta historia, sino que yo necesitaba crecer. Porque cuando el otro día me encontré tecleando a ciegas al no poder ver a través de la cortina de lágrimas (que dios bendiga con muchos hijos a quien fuera que me enseñó mecanografía en el colegio), volcándome al cien por cien con mis chicos, no tuve ninguna duda de que no podría haber escrito esto hace un año. Es posible que Sorgina acabe siendo una novela "desestructurada", como una montaña rusa que no sabes cuando te sube, baja, te da la vuelta o te deja bocabajo. Tal vez en mi cabeza no llegue a alcanzar el listón tan alto en el que tengo subido a Helhest. Pero, creédme, va a ser un libro especial de narices.
Y lo dejo aquí para no robaros más tiempo. Mil gracias por leerme y acompañarme en este largo viaje. Que el calor se apiade de vuestras almas y nos vemos para junio. ¡Feliz solsticio!
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